¿Qué tienen en común Medellín, Asunción, Oslo, Madrid o Barcelona? Pues nada y mucho, porque cada ciudad tiene diferente el entorno físico, los niveles de renta, la planificación urbana, la cultura, las necesidades en movilidad… Pero también, cada una a su escala, se enfrentan a los mismos problemas globales: desigualdad, cambio climático, contaminación del aire, cohesión social…

En El Foro de las Ciudades Ifema de Medellín, estas y otras ciudades, expertos y profesionales del mundo urbano intercambiaron visiones e ideas.  Todo con el fin de avanzar en el debate y ampliar el conocimiento necesario para transformar las ciudades en espacios más habitables y humanos.  Este mismo enfoque es el que han tenido las tres ediciones del Foro que ya se han celebrado en Feria de Madrid y que también tendrá su cuarta edición entre los días 10 y 12 de junio de 2020.

Durante la inauguración del Foro celebrado en Plaza Mayor, Medellín, su directora, Lola González, manifestó que “este proyecto tiene una vocación clara de diálogo abierto y de trabajo en red entre entidades que asumen el compromiso de trabajar por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, añadiendo que ‘Diálogos Medellín’ se eligió como nombre para este evento porque expresa a la perfección la voluntad de cooperación entre las ciudades del mundo para una evolución razonable de las sociedades y sus territorios.

“Queremos apostar por aquellos caminos y prácticas que hacen de las ciudades lugares sostenibles, inclusivos, humanos y renaturalizados”, dijo Eugenio Prieto Soto, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, mientras que Jean Carlos Pejo, secretario nacional de Movilidad y Servicios Urbanos del Ministerio de Desarrollo Regional del Gobierno de Brasil, señaló que  “debemos buscar en las ciudades que la movilidad urbana genere no solo impactos positivos en la calidad del aire, sino en el desarrollo en general, a través de una política pública alrededor de sistemas de movilidad eficientes, sostenibles y principalmente sociales”. Por su parte, Carlos Alberto Marín, gerente de la Agencia de Seguridad Vial de la Gobernación de Antioquia, aprovechó su intervención para explicar con detalle el ‘proyecto Ferrocarril’ de su región como un ejemplo de movilidad sostenible para interconectar entornos urbanos.

Por último, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez,indicó que los sistemas de transporte son una de las mejores formas de llegar con inversión social a los territorios, pues uno de los factores que más genera brecha social en Latinoamérica es la forma en la que se movilizan sus habitantes. “Ya no basta con si se tiene o no unos buenos medios de transporte; ahora a eso hay que agregarle con qué tipo de energías se mueven esos sistemas y si contribuyen al cuidado de la calidad del aire”, señaló el alcalde.

Hacia la agenda 2030

La ponencia inspiradora inaugural ‘Qué urbanismo necesitamos para las ciudades’ a cargo de Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona (España), planteó la necesidad de simplificar la organización urbana y su relación con los sistemas naturales, así como repensar el modelo de movilidad basado en el transporte privado y la revisión del consumo masivo de recursos, además de la generación de residuos sólidos, líquidos y gaseosos. “Más que construir ciudades hay que regenerarlas”, dijo Rueda, y agregó que hay que empoderar a las ciudades para que sean protagonistas de sus desarrollos. “Entender la ciudad como un ecosistema es clave, porque la ciudad es el ecosistema más complejo creado por el hombre”, anotó Rueda.

A esta ponencia, le siguió una mesa redonda moderada por Manuel Gil, responsable del Área de Territorio y Economía Sostenible de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas(UCCI). En ella, Manuel Olivera, director regional para América Latina de C40, apuntó que “La sinergia entre ciudades acelera su aporte a la meta del acueducto”, donde el objetivo es que las ciudades en 2050 sean neutras en carbono, lo que implica construir planes específicos de acción climática para que esto sea viables. “Conectar a los alcaldes para que conozcan lo que hacen otras ciudades es parte de nuestro trabajo frente a los retos principalmente en movilidad, pues todo pasa por movilidad, y que ésta es el circuito, el flujo sanguíneo en el que se focalizan las tareas para resolver la contaminación, enre otros problemas”, recalcó Olivera.

Elkin Velásquez, director regional de la ONU Habitat América Latina y Caribe, con su participación en el diálogo ‘Cómo acelerar la implementación de la Agenda 2030 en las ciudades’, anotó que la principal pregunta a la que se debe apuntar hoy, es ¿cómo hacer para llegar más temprano que tarde a las ciudades con la ola del desarrollo sostenible?,  basándose en la frase de la ONU ‘No dejar a nadie atrás’. A su vez, Rodrigo Perpétuo, secretario ejecutivo de ICLEI América del Sur, principal red internacional que reúne gobiernos locales y regionales en la implementación de la agenda del desarrollo urbano sostenible, señaló que la clave de está en los cambios culturales encuadrados en los marcos globales, con miras a lograr ese urbanismo necesario en las ciudades. “Lo primero para empoderar a las autoridades y la gente es la información, y luego la transparencia, que es información abierta, para así establecer canales de diálogo con la sociedad que sirvan para la toma de decisiones bajo un compromiso ético más allá de los modelos económicos y con la premisa clara de que las soluciones más eficientes son las que están basadas en la naturaleza”, dijo Perpétuo.

Habitable y sostenible

El mismo día de su inauguración, el Foro acogió también un debate sobre la gestión del conocimiento y la demanda de nuevas habilidades para gestionar la ciudad del futuro. Miguel Ángel Díaz Camacho, arquitecto  y director del Grado en Gestión Urbana de la Universidad Camilo José Cela (España), explicó la importancia de crear escuelas de ciudad y comenzar así  la reflexión y formación por la recuperación de las urbes. “Las ciudades deben ser vistas como un organismo que nos cuida, así entendemos en la universidad el urbanismo, ya que las ciudades se han vuelto un espacio hostil debido a la proliferación del vehículo privado, la contaminación y otros problemas”, dijo Diaz Camacho, citando también a la filósofa  Marina Garcés: “cuidarnos es la nueva revolución”. Para que esto ocurra, anotó el arquitecto, es preciso contar con una ciudadanía crítica que sea acompañada por la academia, pues la universidad tiene un papel de responsabilidad social y ambiental con un fuerte compromiso por los retos que hoy plantea el mundo.

El diálogo continuó con José Edison Aedo, de la Universidad de Antioquia, UdeA, al señalar que las ciudades inteligentes no se pueden desarrollar sin la participación ciudadana, y menos sin la planificación tecnológica del territorio, pues a pesar de que la tecnología es la responsable en gran medida de los problemas ambientales y sostenibles, ésta es muy importante para la infraestructura de los territorios para repensarlas y proyectar la transición necesaria hacia la renovación urbana. Por su parte, Martín Alonso Pérez, arquitecto y miembro de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, SAI,indicó que hoy el gran reto es el desarrollo de nuevas capacidades: la selectiva, la de síntesis, la de comunicación, la del diálogo y la del discernimiento. “Perdimos rigor y disciplina, y no estamos pensando… y pensar lleva tiempo, pero  desarrollar estas capacidades es vital para contar con ciudades sostenibles y habitables”, aseveró Martín.