El reciclaje de metales, de vehículos fuera de uso y residuos electrónicos o biorresiduos, la depuración de aguas y la inversión privada en I+D son -entre otros- los puntos flacos de la Economía Circular en España, mientras que el reciclaje de plásticos, envases, vidrio, madera y papel son algunos de los puntos fuertes.

Así se desprende del último análisis del Observatorio de la Sostenibilidad (OS), que ha publicado el primer “Anuario de Economía Circular en España” con motivo del “Octubre Urbano”, iniciativa promovida por Naciones Unidas cada mes de octubre y que este año se centra en la gestión de residuos sólidos municipales.  El informe toma la temperatura al estado de España en su camino por establecer un modelo de economía circular. A saber: aquella que “pretende cerrar los ciclos de materiales de la economía y minimizar el uso de materiales, la utilización del suelo, el cambio del uso de la tierra, el uso del agua, de la energía, la emisión de gases de efecto invernadero y otras emisiones, las afecciones sobre la biodiversidad y la producción de residuos”.

En su evaluación cuantitativa general de los 16 indicadores seleccionados por Eurostat (Comisión Europea) para medir la economía circular, el OS concluye que la posición de España es “deficiente”, pues ocupa la décima posición en la UE-15, y una posición intermedia -la 14ª -en el ranking de los países de la UE-28.

Estos indicadores reciben valoraciones tanto positivas como negativas en cualquiera de los ámbitos. Por ejemplo, en “productividad y uso de los recursos” España puntúa positivamente en la mayoría de aspectos, pero los que tienen que ver con el agua son negativos: la reutilización es calificada como “muy aceptable” pero el estrés hídrico en España es de los mayores de Europa (solo menos que los de Chipre y Malta); la productividad en el uso del agua es baja y en depuración de aguas “queda un largo camino a recorrer”, asevera el OS.

Materias primas, generación y reciclaje

El movimiento de materias primas secundarias, por su parte, es “bajo” comparado con otros países de  Europa, con una tasa de importación por persona que es “aceptable” (siendo octavos en el ranking de la UE-15) pero con una de exportación que esla penúltima de la UE.

En cuanto a la reducción de generación de residuos per capita, no obstante, España se sitúa a la cabeza del ranking de UE-15, con una tasa del -33% entre 2000 y 2016 que podría atribuirse a la caída del consumo por la crisis económica.

La puntuación respecto al reciclaje es por lo general negativa: con una tasa del 29,7% en 2016 España ha perdido diez puntos porcentuales desde 2008 y se sitúa a la cola del ranking (sólo por delante de Grecia). Sin embargo, el reciclaje de envases ocupa una buena posición (5ª en la UE-15) y el de madera, vidrio y papel ya han incluso superado los objetivos de 2025 de reciclado. Sobre los plásticos, pese a la dificultad de reciclarlos y su creciente abundancia, España está en el 4º mejor puesto de la UE-15, con una tasa del 45,5%, cercana a la meta de 2025.

Entonces, ¿por qué España recibe una nota tan negativa en reciclaje? Los metales, vehículos fuera de uso, baterías y acumuladores, residuos electrónicos y biorresiduos tienen mucho que ver en ello. Los porcentajes de recuperación de estos desechos son los peores resultados de la UE. La cantidad de este tipo de residuos que no es reciclada ni compostada aumenta el volumen de vertido y eso lleva a España a la cola del ranking en comparación con los otros Estados miembro en cuanto a uso de vertedero, y a encontrar dificultad para cumplir con el máximo de 10% de vertido para 2035 que establece el nuevo paquete de economía circular de la CE.

Por último, el OS destaca que, mientras que España presenta un “fuerte porcentaje de empleo relacionado con la economía circular”, la inversión privada en innovacióntiene todavía un mal resultado y, respecto al registro de patentes relacionadas con la EC, la posición de España es intermedia.