La capital eslovena recibió un curioso nombre: Liubliana (en esloveno, Ljubljana), significa “querida”.  “Dada su belleza y su verde entorno, es fácil reconocer por qué”, escribe la FAO en su último informe sobre ciudades renaturalizadas, en la que incluye a esta ciudad como ejemplo de “buenas prácticas” en la conjugación de bosque y ciudad.

Bangkok (Tailandia), Lima (Perú), Phoenix (Arizona, EE.UU.), Vitoria-Gasteiz (España), Pekín (China), Nairobi (Kenia), Halifax (Canada), Singapur (Singapur), Niterói (Brasil), Fuzhou (China), Filadelfia (EE.UU.), Bruselas (Bélgica), Melbourne (Australia) y Vancouver (Canadá) son también reconocidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por sus modelos de urbanismo verde.

“Cuando se planifica apropiadamente, las infraestructuras verdes pueden resultar más baratas de establecer y mantener que las soluciones de ingeniería (de cemento, asfalto y acero) y a la vez que pueden desempeñar funciones similares, generando ingresos y empleo e incrementando la calidad del entorno urbano”, establece el documento.

 Liubliana, lecciones en la gestión del bosque privado

 El caso de Liubliana es particular. Allí, el bosque natural cubre más del 46 % del municipio, y la mayoría del territorio arbolado (el 92%) es propiedad privada, por lo que la gestión forestal es un elemento clave.

En el marco de su “Visión Ljubljana 2025”, con la que el gobierno municipal busca consolidar una ciudad sostenible, la capital eslovena declaró en 2010 alrededor de 1.150 hectáreas de bosque natural como “bosque especial”. Los bosques con esta condición se destinan principalmente a la recreación con miras a fortalecer la aptitud física y mental de los residentes y visitantes.

Mil hectáreas de bosques especiales se encuentran dentro del anillo de carreteras, es decir, dentro y alrededor del centro de la ciudad. En 2014, Liubliana creó un “instrumento de compra de tierras” para el cual identificó las prioridadesbásicas en términos de interés público que deben cumplirse para su adquisición:

La primera es que el terreno esté situado cerca de los caminos y senderos públicos para permitir “un mantenimiento rentable y garantizar la seguridad de los visitantes”. Dado el énfasis en mantener el acceso público a los bosques, la segunda prioridad es que el bosque sea adyacente a áreas residenciales u otros usos de la tierra, y la tercera prioridad es que se amplíen e interconecten los parches forestales existentes. Y es que el fin último de este instrumento de compra de tierras es que se interconecte todo el bosque urbano y periurbano a través de una red de senderos, caminos y otras infraestructuras forestales.

En 2016, Liubliana recibió el premio Capital Verde Europea, que reconoce a las ciudades que tienen un historial consistente de alcanzar altos estándares ambientales y que se llevó en 2012 la española Vitoria-Gasteiz, incluida en el informe de la FAO. 

El caso de Melbourne: la pasión ciudadana por los árboles frente a la sequía

En la otra punta del mundo, las antípodas, el gobierno municipal de Melbourne constataba la pasión de los ciudadanos por el territorio forestado de la ciudad con la campaña ‘Email a Tree’ (Manda un email a un árbol), que recibió cientos de mensajes como “Querido roble argelino, gracias por darnos oxígeno y por ser tan bonito”.

 “La iniciativa Email a Tree’se convirtió en una sensación internacional que demostró la fuerte conexión emocional que la gente desarrolla con los árboles en sus calles, en su camino al trabajo y fuera de sus oficinas”, asegura la FAO.

Cabe destacar que Australia es uno de los países más urbanizados del mundo. Actualmente, el 90 por ciento de su población vive en ciudades y se espera que Melbourne -capital del estado de Victoria y que actualmente acoge a 4.5 millones de personas- aumente su población hasta llegar a los 8 millones para el año 2051.

La “sequía del milenio”que provocó la prohibición del riego en muchos parques y espacios verdes emblemáticos, fue un punto de inflexión en la gestión de sus árboles urbanos. El centro de la ciudad tiene una gran población de árboles envejecidos o sobremaduros, y la sequía causó estrés extremo en los árboles y numerosas muertes. La vejez y la mala salud significan que casi la mitad de los árboles de la ciudad de Melbourne tendrían que ser eliminados en los próximos 20 años.

Como respuesta, el gobierno local desarrolló una estrategia forestal urbana para toda la sociedad. Ésta que fue apoyada por datos, comunicó claramente sus objetivos y la necesidad que estaba satisfaciendo y -lo más importante– buscó y obtuvo el apoyo de toda la comunidad. Inicialmente, la estrategia hacía hincapié en la conservación del agua, la adaptación a la sequía y la renovación de los bosques urbanos. Más tarde, se centró en el cambio climático y el enfriamiento de las ciudades y ahora abarca la biodiversidad, la ecología urbana y la conectividad humana con la naturaleza. El éxito de la campaña ‘Email a tree’puso de manifiesto que las decisiones municipales no van por mal camino.

La tercera edición del Foro de las Ciudades de Madrid Ifema, celebrado en junio de 2018, dedicó dos sesiones de debate y buenas prácticas a la renaturalización de las ciudades, con la participación de urbes como Vitora-Gasteiz, Castellón o Madrid, además de expertos, organizaciones y entidades que trabajan en el verde urbano. En nuestro canal de You Tube puedes ver los videos de ambas sesiones.