El programa de la tercera edición del Foro de las Ciudades de Madrid Ifema (13-15 junio en Feria de Madrid) tendrá una sesión específica sobre renaturalización urbana, paisajismo e infraestructuras verdes, una visión emergente en muchas ciudades que combina la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía, la resiliencia urbana, la lucha contra la contaminación y el cambio climático, la reducción de las islas de calor y la creación de corredores verdes, entre otros factores.

Bajo el nombre de NATURAL CITY en esta sesión, que conecta con diferentes ODS como el 11 de Ciudades Sostenibles, el 6 de Agua Limpia y Saneamiento, el 3 de Salud y Bienestar o el 13 de Acción por el Clima, también se abordará el tema del agua y la ciudad desde la perspectiva del compromiso social y el trabajo de las empresas del sector por gestionar un servicio vital. La dirección del Foro de las Ciudades de Madrid ha contado con la colaboración de la Asociación Española de Paisajistas para seleccionar varias de las ciudades que van a participar en esta sesión.

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 Participantes en la sesión

La jornada se articulará en torno a ponencias y mesas de debate, y se celebrará el jueves 14 de junio en el Espacio B. En la sesión de mañana, escucharemos proyectos y buenas prácticas de ciudades como Madrid, con su nueva Estrategia de Espacios Verdes, o Barcelona, que acaba de lanzar su Plan Verde y de la Biodiversidad 2020. También contarán sus proyectos en renaturalización y verde urbano las ciudades de Lugo, Alicante (proyecto parque El Marjal), Castellón (Estrategia 2050 Verde y Amigable) y Zaragoza (Plan Director de Infraestructuras).

El bloque de proyectos de esta sesión del Foro de las Ciudades-NATURAL CITY se completará con las presentaciones de las ciudades de Arrasate-Mondragón, Valladolid (proyecto europeo Urban GreenUP) y Vitoria-Gasteiz, que serán complementadas con una ponencia de FCC Medio Ambiente sobre la gestión de las playas en el litoral del Área Metropolitana de Barcelona.

En la posterior mesa de debate participarán organizaciones y profesionales como la Asociación Española de Paisajistas (AEP); Miriam García, paisajista; Creando Redes; itdUPM; Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (AEPJP) y Asociación de Empresas de Parques y Jardines (ASEJA).

La sesión sobre agua y ciudad contara con la participación de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS) y de tres entidades gestoras de agua urbana que tocarán tres de las principales visiones de esta actividad: la tecnología aplicada para el bienestar de la ciudadanía y el uso del agua, el compromiso social del agua y la protección ambiental.

Para ir “abriendo boca”, os dejamos el resumen de un documento de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que explica siete ideas que están poniendo en práctica otras tantas ciudades para aprovechar el potencial del arbolado urbano.

  1. Usar los parques para preservar la biodiversidad. En 2015, la ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica) unificó todos sus parques en un solo organismo con el fin de reducir la confusión sobre las áreas de responsabilidad y garantizar un conjunto de normas comunes. El objetivo de la nueva entidad es construir y mantener más parques con los fondos existentes. Los parques, árboles y bosques bien gestionados en las ciudades y sus alrededores ayudan a contrarrestar el impacto que las urbes en crecimiento tienen en la pérdida de hábitats. Además, los parques y bosques mantienen y potencian la biodiversidad al proporcionar hábitats, alimentos y protección para muchas plantas yanimales.
  1. Potenciar la felicidad con los árboles urbanos. En 2010, Vancouver (Canadá) adoptó una ambiciosa estrategia llamada “Vancouver Verde” (Green Vancouver), con el fin de reducir el impacto ambiental de la urbe. Con diez objetivos, que incluían edificios ecológicos, transporte de bajo consumo de energía, cero desperdicios, agua y aire limpios, y dando especial importancia al acceso a la naturaleza. La estrategia apuntaba a que, para 2020, todos los residentes vivan a cinco minutos a pie de un parque, vía verde u otro espacio verde, lo que obliga al municipio a plantar 150 000 árboles urbanos adicionales entre 2010 y 2020. Para 2014, la ciudad contaba ya con 37.000 nuevos árboles. Los estudios demuestran que los árboles aumentan la felicidad y reducen los niveles de estrés. Incorporarlos en paisajes urbanos hace de los barrios lugares más habitables y mejora el bienestar de sus residentes.
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Ciudad de Vancouver. Foto: West Coast Scapes / FAO. De la Foto de portada: FAO
  1. Enfriar las ciudades de forma natural. En mayo de 2013, la Comisión Europea promovió el uso de infraestructuras verdes, que define como “red de espacios con vegetación natural de tipo agrícola o ajardinada pública o privada”. En respuesta, Barcelona (España) creó un Plan de Infraestructuras Verdes y Biodiversidad, donde corredores verdes conectan espacios urbanos con vegetación como bosques, parques y huertos. Los espacios verdes dentro de una ciudad y la ubicación estratégica de los árboles en áreas urbanas pueden enfriar el aire hasta en 8 grados centígrados, reduciendo la necesidad de aire acondicionado en un 30 por ciento.
  1. Eliminar contaminantes del aire con bosques urbanos. La ciudad de Arnhem (Países Bajos) desarrolló un programa de bosques urbanos como parte de su nueva “Agenda Verde”. El gobierno municipal, junto con ONG y expertos, ayudó a crear e implementar la infraestructura verde en la ciudad. Los árboles urbanos son parte importante de esta iniciativa, porque sirven como eficaces filtros de aire, eliminando los contaminantes dañinos. También almacenan carbono que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático en las zonas urbanas y sus alrededores.
  1. Promover estilos de vida saludables con espacios verdes. En 2004, la Administración Estatal de Silvicultura de China lanzó oficialmente el programa “Ciudad forestal nacional” con un fuerte respaldo de políticas nacionales y una participación exitosa de la comunidad local. Tenía dos objetivos principales: plantar árboles y “desarrollar una mentalidad ecológica” entre sus ciudadanos. Para adquirir el estatus de ciudad forestal nacional, una urbe debe cumplir con 38 estándares e indicadores en las áreas de administración y organización, gestión y desarrollo forestal. En 2015, más de 170 ciudades y 12 provincias participaron activamente en el programa “Ciudad forestal nacional”. La cobertura arbórea en estas comunidades urbanas había aumentado al 40% o más, frente a menos del 10% en 1981. Nueve ciudades en el delta del río de la Perla en el sur de China se convertirán en la primera agrupación de ciudades forestales nacionales del país, que deberá completarse en 2020.
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Foto: FAO / Castellan André
  1. Plantar árboles que suministran alimentos y medicinas a la población local. En la Península Arábiga en general y en los países del Golfo como los Emiratos Árabes Unidos y el Sultanato de Omán en particular, se plantan y cultivan palmeras de forma específica en las calles para producir dátiles destinados a la “sadaqua”, que significa “caridad”. En Abu Dhabi, por ejemplo, se cultivan varios millones de palmeras datileras en las avenidas para que los transeúntes realicen su propia cosecha, mientras que el resto lo recolectan los municipios. Del mismo modo, en muchas casas en las ciudades del Sudán, se siembran palmeras para producir frutos que se consumirán en casa o se ofrecerán a los huéspedes en Ramadán y otras ocasiones importantes. Junto con muchos otros beneficios, los árboles aportan también a la población local frutas, frutos secos y hojas que sirven de alimentos o medicamentos y destinados al consumo doméstico o como fuente de ingresos.
  1. Desarrollar bosques plantados para reducir la presión sobre los bosques naturales. La ciudad de Dhaka tiene una población de más de 14 millones de habitantes y una tasa de pobreza del 30%. En 2006, la FAO analizó la contribución de los bosques urbanos a los medios de subsistencia de las personas pobres de la ciudad y descubrió que la silvicultura urbana puede mejorar su calidad de vida al proporcionar, por ejemplo, empleos en viveros y otras industrias relacionadas con los bosques. La mayoría de los pobres en Dhaka carecen de acceso a los servicios urbanos, como electricidad y agua potable; la silvicultura urbana puede ayudar a cubrir estas carencias suministrando combustible de madera y ayudando a purificar el agua. El combustible de madera procedente de árboles urbanos y bosques plantados en las afueras de las ciudades proporciona energía renovable para cocinar y calentar y reduce la presión sobre los bosques naturales. Estos bosques también ayudan a filtrar y regular el agua, contribuyendo al suministro de agua potable de buena calidad para millones de personas.

Los árboles urbanos y las ciudades sostenibles no son solo opciones ambientales. Existen también muchos beneficios económicos de los árboles y bosques urbanos. En la ciudad de Londres, se estima que los árboles ayudan a ahorrar 260 millones de libras esterlinas cada año en los costes de energía de los edificios. Los bosques en las ciudades y áreas circundantes generan turismo, crean decenas de miles de puestos de trabajo y sirven a los planes de embellecimiento de las ciudades, llevando a economías verdes dinámicas y prósperas.

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