Los ayuntamientos apuestan por promover la economía circular. Uno de ellos es Valladolid. El concejal de Hacienda y Promoción Económica, Antonio Gato, ha inaugurado  en la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid la jornada de lanzamiento de los veintitrés proyectos seleccionados en la convocatoria de ayudas para fomento de la economía circular, resuelta a finales de 2017.

El fin de esta jornada era no solo facilitar información técnica para garantizar el correcto desarrollo de los proyectos, sino también promover el encuentro entre los distintos beneficiarios para dar a conocer sus proyectos y propiciar sinergias entre ellos, generando un ecosistema de innovación, emprendimiento y divulgación en materia de economía circular.

Por economía circular se entiende aquella en la que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantiene en la economía durante el mayor tiempo posible. Frente a la economía lineal, basada en el paradigma “extracción de recursos-utilización-residuo”, la economía circular implica la gestión “en bucle” de todos los recursos. El Ayuntamiento de Valladolid puso ya en marcha su “hoja de ruta hacia la economía circular”, un documento que identifica principios, necesidades, objetivos, acciones y actividades concretas, algunas de las cuales ya están realizadas o en marcha, como es el caso de la primera y pionera convocatoria de ayudas a estos proyectos, que estos días inician su andadura y que tienen un máximo de un año para llevarlos a cabo.

Una convocatoria con más impacto del esperado

Está convocatoria estaba destinada tanto a empresas privadas, agrupaciones de empresas, entidades sin ánimo de lucro o centros de investigación con sede social o centro de trabajo en el municipio de Valladolid. Las actuaciones subvencionables eran de diferente tipo: formación, divulgación, estudios de investigación y proyectos demostrativos, y proyectos de implementación en el mercado de nuevos productos y servicios.

En total, han sido 38 las propuestas recibidas de las que finalmente se han seleccionado 23, atendiendo a criterios como la calidad técnica y metodológica de las propuestas, su carácter innovador y su potencial de impacto, su relevancia ambiental y social, así como la creación o mejora de empleo, imprescindible en el caso de los beneficiarios de carácter empresarial. Según reconoce el concejal, el número de propuestas recibido, más alto del esperado, y su calidad, animaron al Ayuntamiento a ampliar el crédito presupuestario destinado a esta convocatoria. De los 250.000 euros iniciales, incorporados en el presupuesto municipal de 2017 gracias a una enmienda promovida por Sí Se Puede, se pasó a 400.000. La cofinanciación del Ayuntamiento oscila entre el 85 y el 40% de los proyectos, dependiendo de la valoración obtenida. 10 de las propuestas corresponden a asociaciones empresariales de diverso tipo y otras entidades sin ánimo de lucro y 13 a empresas de sectores tan variados como la biotecnología, la impresión 3D, la consultoría ambiental o la innovación social.

Dado que el concepto de economía circular no está todavía muy extendido, el Ayuntamiento ha apoyado siete proyectos de formación y/o difusión para acercar el concepto de la economía circular a los ciudadanos, que como consumidores tienen un importante papel, y en apoyar la formación y dar a conocer aplicaciones prácticas de la misma entre diversos sectores económicos. Este es por ejemplo el objetivo del proyecto Ecocivil, que busca fomentar la introducción de áridos reciclados en el sector de la construcción, el de EcoCircular, que pretende formar en economía circular a las sociedades laborales. También hay un proyecto específico de formación en el sector artesano.

En el ámbito de la investigación y los proyectos demostrativos, han sido once los seleccionados, que tocan campos muy diversos del ámbito del agua, la energía, los residuos o la alimentación. Es el caso de Lanaland, un proyecto demostrativo de coberturas vegetales con lana de oveja, de Fungyble, que pretende desarrollar un sistema de generación de materiales biodegradables como alternativa al poliestireno expandido, o Recristal, que creará un protocolo de actuación para la reutilización de viejas carpinterías de aluminio. También hay proyectos de estudio y diagnóstico de la economía circular en Valladolid y realización de auditorías a empresas para conocer su potencial de “circularidad”.

Finalmente, otros 5 beneficiarios desarrollarán prototipos o implementarán proyectos como es el caso de KitSol, basado en un prototipo de kit solar fotovoltaico portátil, o SANDACH Campillo, que implantará un sistema de recogida y separación de subproductos animales no destinados al consumo humano en el mercado del Campillo.

Fuente: Ayuntamiento de Valladolid